#10: DEL AMOR Y EL PECADO (POESÍA)
La culpa es transversal, cuando cae el ocaso y durante el alba
En el día e incluso cuando trabajo, me doy golpes de pecho
No por haber dejado el hábito, sino por la cobardía de no saber amar.
Intenté regresar, pero temía por su reacción y la de las hermanas.
Ismael llevaba una buena vida, tenía un buen trabajo,
Era el párroco de la Iglesia del pueblo y tenía gran acogida de los feligreses
Pero, era humano y aunque amaba a Dios, me amaba a mi
Ambos cometimos errores ¿Acaso es pecado amar?
Pasábamos las noches en vela, esperando a que la Hermana Superiora se durmiera
Yo leía un par de versículos, fingía dormir y saltaba por la ventana.
Ismael me esperaba en un callejón estrecho que lindaba con la iglesia
Caminábamos, hablábamos y reíamos, nos amábamos en silencio y
la noche guardaba nuestro secreto: amar y pecar en el intento
Mientras conversábamos, solía dormirme en sus brazos y él me despertaba antes del alba
Con zozobra corría hacía el convento y llegaba justo a la hora de despertar
Así sucedió noche, tras noche, durante cuatro meses y medio
Me sentía plena y mi alma estaba llena, pero físicamente estaba agotada por la falta de sueño
Solía dormirme en la capilla y un día Sor Estela me diagnostico erróneamente anemia
Mi corazón tenía sed de Ismael, así que seguí escapando cada noche para verlo
Un día, mientras rezábamos el rosario, me desplomé
Me llevaron a la enfermería y un médico me examinó
El Doctor Gómez guardo cautela, pero me advirtió que no tenía anemia
Él no diría nada y aunque el hábito lo ocultaría, en 9 meses sería evidente
La cobardía me consumió y hui esa misma noche
Llegué a la capital a trabajar y a enfrentar un embarazo en soledad
Producto del amor y del pecado, meses después nació Juan Pedro,
Huérfano de padre y condenado a la miseria por la cobardía de su madre.

